Gardey, en las Horquetas del Chapaleofú

@elenatandil

Tras recorrer pintorescos caminos rurales, un arco de bienvenida nos indica que estamos en las puertas de un pueblo que ya cumplió 100 años.

Gardey es un pueblo tranquilo aunque dinámico.  Su cercanía a Tandil, el acceso asfaltado y la disponibilidad de los servicios necesarios, lo posicionan como una excelente opción para una vida apacible, entre urbana y rural. Nuevas familias se instalan constantemente en busca de los beneficios que ofrece esta localidad a 25 km. de la ciudad cabecera.

A pie

A pocos metros se encuentra la vieja estación de trenes inaugurada en 1885 con el nombre de Pilar, en honor a Pilar López Osornio. Justo enfrente, se levanta imponente el almacén de ramos generales que abrió Juan Gardey poco tiempo después y que finalmente diera nombre al pueblo.

Conviene dejar el auto y realizar un recorrido peatonal sin rumbo fijo, observando la convivencia de viejas y nuevas construcciones. Sin necesidad de señalización, la plaza, la iglesia y la Vieja Escuela nos indican que estamos en el centro cívico.

A pocas cuadras, las ruinas de una vieja cremería nos recuerdan los orígenes de los afamados quesos de Tandil que hoy gozan de renombre nacional e internacional. Estas usinas lácteas recogían diariamente la leche de los tambos manuales en los que trabajaban decenas de familias, hasta que el sistema productivo cambió y debieron buscar otros destinos.

Cómo llegar

Gardey se encuentra a 25 km. de la ciudad de Tandil, con acceso asfaltado desde la RN 226 y a 20 km. de Vela, por un camino paralelo a las vías del ferrocarril. Visitas guiadas